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title: "Vecinos de La Costa marchan contra EDEA por boletas de luz que llegan hasta los $800 mil"
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description: "Familias, jubilados y comerciantes de Santa Teresita y San Clemente protestarán este lunes por facturas que consideran impagables. El reclamo pone bajo presión a EDEA y vuelve a exponer el costo social del esquema tarifario."
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date_published: "2026-08-09T07:05:00-03:00"
date_modified: "2026-08-09T07:08:42-03:00"
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# Vecinos de La Costa marchan contra EDEA por boletas de luz que llegan hasta los $800 mil

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### En el Partido de La Costa, la bronca ya dejó de circular solamente por grupos de WhatsApp y mostradores de atención. Este lunes 10 de agosto, vecinos de Santa Teresita y San Clemente del Tuyú saldrán a la calle para reclamar frente a las oficinas de EDEA por una sucesión de aumentos que, según denuncian, llevó algunas facturas eléctricas hasta valores de entre $500.000 y $800.000.

### ***Las concentraciones fueron convocadas para las 10. En Santa Teresita, el punto de encuentro será en calle 3 y 40. En San Clemente, la protesta se realizará sobre avenida San Martín, entre 4 y 5.***La consigna es sencilla: ponerle cuerpo a un problema que para muchas familias ya dejó de ser una discusión tarifaria y pasó a convertirse en una amenaza directa sobre el presupuesto doméstico.

El reclamo tiene además una particularidad territorial que vuelve más áspero el problema. En amplias zonas de la Costa Atlántica, el acceso al gas natural sigue siendo limitado. Durante el invierno, buena parte de los hogares depende de estufas, termotanques y otros sistemas eléctricos para calefaccionarse. No se trata entonces de un consumo suntuario que pueda recortarse sin consecuencias: en muchos casos, la electricidad es la única forma disponible de atravesar los meses fríos.

La situación también alcanza a pequeños comercios, donde heladeras, cámaras, hornos, iluminación y equipos eléctricos forman parte del costo diario de mantenerse abiertos. Una factura que escala a varios cientos de miles de pesos no se absorbe sin más. Se traslada a precios, reduce márgenes o directamente pone en riesgo la continuidad de actividades que ya vienen golpeadas por la caída del consumo.

## Cuando la boleta se convierte en un problema social

La protesta pone en el centro a EDEA, pero el cuadro es más amplio. La reducción de subsidios nacionales y las actualizaciones tarifarias modificaron rápidamente el peso de los servicios dentro de los ingresos familiares. Para el usuario, sin embargo, esa ingeniería regulatoria termina condensada en una sola hoja: cuánto tiene que pagar y qué parte de su sueldo debe sacrificar para hacerlo.

Por eso la discusión no puede quedar reducida a porcentajes, cuadros tarifarios o argumentos técnicos. Una familia que debe elegir entre pagar la electricidad, comprar alimentos o afrontar un medicamento ya no está administrando un aumento: está recortando condiciones básicas de vida.

Los vecinos también cuestionan la calidad de la prestación y reclaman respuestas frente a un servicio que consideran cada vez más costoso. Allí aparece otra tensión evidente. Cuanto mayor es el esfuerzo económico exigido al usuario, mayor es también la expectativa de recibir una prestación estable, previsible y acompañada por canales de atención capaces de resolver los conflictos.

La manifestación de este lunes es legítima precisamente porque coloca esa relación bajo discusión. No se trata de pedir electricidad gratis ni de negar que producir y distribuir energía tiene costos. Se trata de preguntar hasta dónde puede trasladarse ese costo a hogares cuyos ingresos no crecieron al mismo ritmo y que, además, en muchos casos carecen de alternativas energéticas.

Santa Teresita y San Clemente serán esta vez los puntos visibles, pero el reclamo habla de algo bastante más grande que dos oficinas comerciales. Habla de jubilados, familias y comerciantes que sienten que el servicio se les escapa del bolsillo aun cuando sigue siendo indispensable.

La energía es una infraestructura básica para vivir, trabajar y sostener una comunidad. Cuando encender una estufa empieza a generar miedo a la próxima factura, hay algo que ya no puede explicarse solamente desde un cuadro tarifario. Por eso los vecinos salen a la calle: no para discutir kilovatios, sino para defender la posibilidad concreta de seguir viviendo en sus propias casas sin que una boleta los expulse.

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