Guillermo Moreno, la figura en ascenso de la cual el establishment no tomó nota

Así como Milei, que forjó su ascenso en rasgos de su personalidad, discurso y multiplicación en redes pasó mucho tiempo por debajo del radar hasta que su existencia no se pudo ocultar y terminó siendo presidente.

Política 19/01/2024
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Moreno, el peronista doctrinario, se encuentra en pleno ascenso en imagen y seguidores, sin que la dirigencia peronista tome nota de ello. O lo mire con sorna. O no lo quiera ver para no asustarse.

Hace 6 años un personaje efusivo al punto de la iracundia, con su cabello aleonado y cierto carisma fluctuante entre lo simpático y lo bizarro, repartía mamporros a diestra y siniestra en todos los medios contra el gobierno de Mauricio Macri. Al punto tal de que era asiduo visitante de canales y programas opositores, que le daban rienda suelta a sus explicaciones sobre el anarcocapitalismo y críticas al entonces gatuno mandatario: hoy Javier Milei, es el presidente de la Nación.

Ayer el “aleonado” despertaba una sonrisa de plató nocturno y aclaro que este hombre que apenas sabe leer y escribir estas líneas, confiesa que también se divertía con las ocurrencias y enojos del presidente actual, las cuales acompañaba con una cerveza y unos pasabocas, con el entonces clásico “hoy está Milei con Silvestre”.

Lo imposible se hizo posible.

Que la sociedad apoyará un proyecto tan maximalista y radicalizado contra el sistema político y económico. Nadie podía engañarse en que su plan de Gobierno era el de abaratar los costos del trabajo, eliminar beneficios sociales, reducir los impuestos, privatizar las empresas de hidrocarburos y administradoras del litio para beneficiar la concentración económica, y así obtener el apoyo de empresas internacionales en desmedro de la industria local y las PYMES.

Nadie se engaña de que Milei, busca convertir al país en un proveedor de servicios, una exportadora de agricultura y en una gran masa de empresas importadoras, rompiendo el esquema de sustitución de importaciones por el de sustitución de exportaciones. Siguiendo el modelo de Tatcher en Gran Bretaña, Reagan en EEUU y tratando de emparentarse con el Menem de los años 90, solo que en esa época las alternativas presidenciales eran muy pocas, con una geopolítica que había sido hegemonizada por EEUU, situación que hoy es diametralmente opuesta: EEUU y las potencias occidentales están a la defensiva frente al avance económico y productivo de China y el de potencias emergentes como India, Rusia, Arabia Saudita y Brasil, entre otras. Lo que le permite, en teoría, a la Argentina, hacer una inserción inteligente en el mundo, pero no servil a ninguno de los esquemas en búsqueda de hegemonía.

Milei se sirvió de una campaña basada en sus características personales, disruptiva en los modos, muy violentas de a ratos, acariciadora de cachorros en otros, pero también con la obra de un ejército de redes sociales a su servicio, siguiendo el modelo comunicacional de Trump -aunque no su política económica puesto que el rubio ex presidente yanqui, fue ultraproteccionista-.

Esta red estaba -y está- constituida en su mayoría por jóvenes postpandémicos, enojados por la falta de oportunidades de crecimiento.

Entendamos por oportunidades de crecimiento, la de pensarse como futuros empresarios, emprendedores, brokers de criptomonedas y toda clase de negocios que la influencia cultural hegemónica legitimó:

“Casi no me acuerdo que te quiero (No me acuerdo, woh)

Solo salgo pa' ver el cajero

Solo pienso en triplicar los cero' (Cuando necesita)

Amo su piquete de modelo (Uh, yeah)

Amo cuando nos vamos al suelo (Del club, del club)

Ella sabe que yo tengo vuelo”

Canta el trapero Duki en "Puesto Pa'l Dinero"

Coger, tener propiedades, disfrutar placeres están vinculados únicamente en el crecimiento económico financiero, no importa el cómo. “No quiero laburar, quiero ser empresario”. Solo alcanza con la actitud. Punto.

Paralelamente, había otra figura, una que venía del sistema político que dominó la escena desde el año 2003, pero que se encontraba  renegado del espacio del cual fue uno de los fundadores y que se cuenta entre los casos de éxito del Nestorismo y el primer Cristinismo: nos referimos a Guillermo Moreno, que por esa época también recorría canales de televisión criticando de la misma forma al Gobierno de Macri y su “timba financiera” pero sin escatimar munición gruesa por la situación que atravesaba el peronismo, volcado a una versión edulcorada y socialdemócrata entusiasta de toda clase de agendas globalistas que no hacían más que irritar a una clase trabajadora y media cada vez más enojada.

El crecimiento comenzó a esfumarse desde 2013, pero se aceleró la debacle en el gobierno de Macri y en el de Alberto Fernández, lo que sepultó las posibilidades de la última coalición del entonces oficialismo: Unión por la Patria, con Sergio Massa, de candidato, una figura conciliadora, hábil políticamente y no poco comprometido con el globalismo y ciertos lobbies extranjeros. Eso no le quita, ni le aporta. Solo es información.

Por aquel momento, los modos de explicar la realidad económica y política, medio campechano, medio con canyengue tanguero pero increíblemente didácticos de Moreno, comenzaron a generar un importante “fandom” entre las filas peronistas, dejando un sinfín de frases de pura doctrina peronista, de esa doctrina que dice que “nuestra tercera posición no es una posición centrista, observando el movimiento del mundo, pasamos ahora en ese movimiento pendular, por el centro, por la vertical del péndulo que oscila entre el individualismo y el colectivismo”, la doctrina que marca que Argentina, tiene una mirada propia sobre el mundo y de constitución de eje y posicionamiento mundial, alejado de la disputa entre potencias sinárquicas. Pero, haciendo un inteligente juego propio.

Algunas de esas frases que pintan a Moreno de cuerpo entero fueron "Kirchner me dijo: 'Nos dicen kirchneristas cuando nos quieren bajar el precio'. Y a mí no me gusta que me bajen el precio. Es bajar el precio. Por eso somos peronistas. El peronismo es la casa común. Siempre fui peronista. El kirchnerismo es un espacio dentro del peronismo, como lo fue el menemismo y el duhaldismo".  Otra. “¿Quién reivindica a Moreno? Trump, que hace cinco años después lo que empezamos a hacer en 2012. Viene Macri y dice: 'En mi gobierno no va a haber ningún Moreno'. Inmediatamente después asume Trump y empieza a hacer lo que hacía Moreno. La interpretación que tiene Macri de lo que pasa en el mundo es el pasado y los que éramos el pasado somos el futuro". Otra. “Podemos peronizar el mundo”. Otra. “Milei vos no me podés decir que sos austriaco en términos de modelo económico y decir que estás con Trump, porque Trump vulneró la globalización. Trump hizo en economía lo que hacía Moreno”.

Por cierto, Trump desarrolló una política tremendamente proteccionista, echando andar a las fabricas estadounidenses y devolviendo crecimiento a las clases medias y trabajadoras de las ciudades del interior que estaban devastadas por el desempleo, el cheque social y la falopa. Todo lo contrario a Milei, que busca una apertura irrestricta que inevitablemente terminará en la destrucción de puestos de trabajo.

Estamos ahora en 2024. En aquella época ambos eran dos personajes más mediáticos que figuras visibles en el radar del establishment político comunicacional que domina la maquina de construir y destruir, poner y sacar dirigentes. Hasta que uno finalmente fue utilizado como vehículo de políticas del interés más concentrado internacional. Y fue presidente. El otro, quedó como una voz que clamaba en el desierto.

Pero, como en la Biblia, que dice que “mientras ellos se iban, Jesús comenzó a hablar de Juan “El Bautista” a las multitudes: “¿Qué salieron a ver en el desierto? ¿Una caña sacudida por el viento?”.  Moreno, no  se conformó con ser esa caña, si no una voz potente que comenzó a multiplicarse en las redes sociales de la misma forma que antes lo hizo Milei o como, ya lo habíamos mencionado, lo hizo Trump.

Moreno hoy está muy cotizado comunicacionalmente. Su imagen se encuentra en crecimiento entre los peronistas y dentro de ellos los kirchneristas que se cansaron de las zonceras socialdemócratas y las políticas identitarias de bien comidos. También, entre mucha gente, que no tiene una afiliación política clara, y encuentra certeza en las explicaciones de pedagogo que hace sobre la realidad del país, lo que le granjean hoy la posibilidad de ser un dirigente con una importante imagen positiva, quizá de las más altas entre la política y en franco ascenso. Se esta transformando en un disruptivo, una figura capaz de catalizar el malestar propio y el ajeno. Pero fundamentalmente, la esperanza. Y por encima de todo eso, la esperanza peronista que cuando se pone en marcha es demoledora. 

Por supuesto, de todo esto el establishment que se dice peronista no tomó nota o prefiere mirar para otro lado, preocupado más en sus roscas que en volver a las ideas vectoras que hicieron crecer al país para forjar una comunidad organizada. O por miedo. 

Católico, con elementos conservadores, peronista a ultranza, crítico de la globalización, crítico de las elites líquidas del poder mundial, defensor de la Justicia Social pero también de una gestión racional e inteligente. Está surgiendo una figura muy relevante. No la estamos viendo. Pero, allí esta el hombre. 

Nota al pie: Gracias a Moreno, los argentinos sabemos que los medios concentrados y hegemónicos mienten.

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