"Matar o Morir": Monteagudo, el primer revolucionario argentino, según la autora de "El Diablo", Florencia Canale

Contradictorio, brillante – con una máxima: “mártir o muerto”, en su combate con los colonizadores españoles -, mulato seductor que despertaba una atracción especial en las mujeres (en sus redes caían “casi todas”, incluso Remedios de Escalada de San Martín). De esta forma, en forma fragmentaria, describió a Bernardo Monteagudo, asesinado el 28 de enero de 1825, en el Alto Perú, la novelista Florencia Canale, al presentar anoche su libro “El Diablo”, en el teatro De la Torre, en Pinamar.
Cultura 25/01/2024
image

Por Arnaldo Paganetti / Foto: Mara Paganetti

Contradictorio, brillante – con una máxima: “mártir o muerto”, en su combate con los colonizadores españoles -, mulato seductor que despertaba una atracción especial en las mujeres (en sus redes caían “casi todas”, incluso Remedios de Escalada de San Martín). De esta forma, en forma fragmentaria, describió a Bernardo Monteagudo, asesinado el 28 de enero de 1825, en el Alto Perú, la novelista Florencia Canale, al presentar anoche su libro “El Diablo”, en el teatro De la Torre, en Pinamar.

 No es tarea fácil sintetizar una charla de más de una hora, que discurrió por asuntos revolucionarios del pasado (lo único que le interesa a la autora) y muchos otros de “sábanas”. Es así dado que Monteagudo fue un estrecho colaborador de O´Higgins, Bolivar y San Martín, aunque con éste había recelos, dado que el máximo prócer nacional, dentro de la Logia Lautaro, se había convertido en “enemigo” de Carlos de Alvear, a quién el mulato tucumano le profesaba lealtad.

 En síntesis, Canale (una periodista de alcurnia, simpatiquísima), es una apasionada de los hombres y mujeres de la historia latinoamericana, con luces y sombras. Prefiere eludir el presente y el futuro, pero insiste en iluminar con sus escritos “los cuerpos y almas” de los contemporáneos. Por algo, evita algunas preguntas. Hasta Nino Ramella, el presentador de la editorial Planeta, se hizo el “gil” en ese tema.

 Lo explicó así: “El pasado es lo único que me calma. No me interesa el presente, Busco allí las respuestas, en esas costumbres e ideales. Hay mucho para aprender”. Polémica. por lo menos.

 Describió los orígenes "oscuros" de Monteagudo, su educación en Chuquisaca (actual Sucre), que lo convirtió en abogado a los 18 años (le cobraron revancha en a los 34). Para ella fue “el primer revolucionario argentino”, precursor de 1810, en lo que aconteció en Buenos Aires.

 En apariencia, destinado a ser “un pulpero, un pobre peón negro”, Monteagudo llegó por su educación, sostenida en ejes de la gesta francesa de 1789, con Rousseau a la cabeza, a puestos de decisión. Fue editor de La Gaceta de Buenos Aires, con una pluma fascinante, hasta que fue expulsado por expresar sus ideas en forma libre, no conforme con la línea editorial.

 Contó Florencia que Monteagudo “fue a rajado a patadas” de varios lugares, entre ellos el Directorio: estuvo encarcelado y si bien vivía austeramente, vestía muy elegantemente para conquistar a las mujeres, siempre buscando información “agazapado” para el sector de la Logia Lautaro a la que pertenecía. Se caracterizaba por su virilidad. Pero eso mejor, leerlo en “El Diablo”.

 “Ser un ganador le aparejó problemas”, contó Canale. Agregó que defendía sus ideas como “un jacobino”. Era brillante, alternó entre otras con Remedios de Escalada y Mariquita Sánchez de Thompson, y fue pionero en considerar a las mujeres “como sujetos trascendentales para la defensa de la Patria”. Si eso le servía para “el levante, o no”, pasa a ser un aditamento, según la autora.

 Las pasiones y traiciones estaban a la orden del día, en aquel entonces, y como podemos observar en la actualidad. Pero Monteagudo “no brotó de la nada” y participó antes que nadie del clima “revoltoso” de la época para desembarazarse de los colonialistas de Europa. "Sí, era rosquero, en secreto” y proponía “armarse hasta los dientes” para “matar a los españoles, a los que consideraba sus enemigos. Era sanguinario, nada tibio, un gran orador que sabía que estaba en la lista negro de los invasores”. 

Florencia Canale se mostró atrapada por la personalidad subyugante de Monteagudo, a quien propuso entronizar como un héroe nacional. Vivía “a matar o morir y sobre su asesinato deslizó  varias versiones, que dan lugar a criterios contrapuestos. Eran muchos y por variados motivos los que tenían razones para borrarlo de la faz de la tierra.

Te puede interesar
WhatsApp Image 2026-08-06 at 18.37.02

La tiranía del tiempo

Cultura 06/08/2026
Tenemos calendarios sincronizados en múltiples dispositivos, notificaciones inteligentes que calculan cuándo salir de casa y aplicaciones que transforman nuestras horas en bloques de colores perfectamente optimizados.
 
WhatsApp Image 2026-07-30 at 15.28.16

Camus: Sísifo y la actualidad

Cultura 30/07/2026
¿Por qué lo castigaron los dioses?
1.  Engañó a la Muerte y la encadenó
2.  Traicionó a Hades y escapó del inframundo
3.  Reveló secretos de los dioses
 
WhatsApp Image 2026-07-28 at 15.56.09

"Borges: El tiempo y el infinito"

Cultura 28/07/2026
Jorge Luis Borges murió en 1986, pero sus dos temas centrales siguen más vivas que nunca: el tiempo y el infinito. No escribió novelas largas ni poemas épicos. Escribió sobre lo que no se puede medir ni abarcar, y lo convirtió en literatura.
evaristocarriego

Evaristo Carriego: La silla vacía

Cultura 25/07/2026
Evaristo Carriego, fue el primer gran poeta de los suburbios del Buenos Aires de comienzos del siglo XX, a diferencia de los escritores de su época influenciados por el modernismo preciosista.
Lo más visto
NOTA UCA UNICEF

Pobreza infantil: casi 4 de cada 10 chicos no pueden acceder a ropa y calzado en Argentina

Actualidad18/08/2026
Un informe del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA revela que el 37,5% de los niños y adolescentes tiene dificultades para acceder a indumentaria básica. UNICEF proyecta que la pobreza infantil podría alcanzar al 44,4% durante el primer semestre de 2026. Las transferencias sociales contienen la indigencia, pero no alcanzan para cerrar una brecha que vuelve a ensancharse.